Plastalliance

La industria pierde a uno de sus mayores defensores: homenaje a nuestro vicepresidente, Loïk Le Floch Prigent.

• 16 de julio de 2025 • por Joseph TAYEFEH
La industria pierde a uno de sus mayores defensores: homenaje a nuestro vicepresidente, Loïk Le Floch Prigent.
Loïk Le Floch Prigent falleció hoy, pero su labor en pro de nuestra soberanía energética y su amor por la industria del plástico seguirán iluminando el camino de todos aquellos que, como él y a menudo después de él, tienen el valor de decir, a pesar de los vientos contrarios, que sin industria no hay prosperidad ni libertad.

Loïk se ha ido hoy. Y con él, una cierta idea de la Francia industrial se tambalea por un instante, como paralizada por el silencio que deja tras de sí.

Tenía una voz grave, firme, siempre un poco maliciosa, capaz de despertar a una sala llena de ingenieros y de poner contra las cuerdas a un ministro. Un discurso sin rodeos, un amor visceral por la industria y, sobre todo, un rechazo feroz a las renuncias.

Loïk nunca se dejaba llevar por ideas simplistas. Había visto, construido y luchado demasiado como para conformarse con eslóganes o posturas. Sabía que la realidad industrial está hecha de complejidad, sudor, materia (¡plástico!) y, a veces, soledad.

Dirigió las mayores empresas públicas del país, Rhône-Poulenc, Elf Aquitaine, Gaz de France y la SNCF, con una única brújula: el interés estratégico de Francia. Pero lo que más me llama la atención, más allá de sus funciones, es la fidelidad de un hombre a una visión del progreso. Su defensa del sector del plástico es uno de los mejores ejemplos de ello.

Cuando estaba de moda culpar al plástico de todos los males, Loïk levantó la cabeza. Denunció el plastic bashing como una pereza intelectual y un suicidio industrial. Para él, no se trataba de defender un material por sí mismo, sino de recordar que no hay transición ecológica sin materiales eficaces, ni soberanía sin dominio de la petroquímica, ni industria sin coraje político.

En diciembre de 2022, Loïk aceptó convertirse en vicepresidente de Plastalliance. Aún recuerdo aquella asamblea general en la que fue elegido por unanimidad. En las miradas se reflejaba lo mismo: nos sentíamos honrados, pero también tranquilos. Tener a Loïk a nuestro lado significaba rodearnos de un hombre íntegro y con experiencia, un luchador que sabía manejar los argumentos técnicos y el impulso patriótico sin caer nunca en la demagogia.

Loïk creía profundamente en la reindustrialización del país. No soñaba con volver atrás, sino con un futuro reconstruido, realista y productivo. En nuestros coloquios, seminarios web y conversaciones privadas, siempre volvía a esta idea: hay que confiar en quienes hacen. No en los ideólogos, ni en las órdenes alejadas de la realidad. Sino en las mujeres y los hombres de las fábricas, los talleres y los laboratorios.

Con más de 80 años, planteaba preguntas incisivas, hacía tambalear las certezas y recordaba lo esencial: Europa no sobrevivirá sin industria. Y hay que defender esta industria sin vacilar, incluso, y sobre todo, si fabrica plástico.

Loïk no interpretaba un papel. Él era esa voz. Y para mí, fue mucho más que un apoyo. Fue un faro, un mentor.

Hoy pierdo a un amigo y un modelo a seguir, Plastalliance pierde a un vicepresidente y Francia pierde a un gran servidor. Pero conservamos su legado: la certeza de que hay que amar la industria, no por nostalgia, sino porque es la condición misma de nuestra libertad.

Descansa en paz, querido Loïk. Tu lucha continúa en nosotros.

Joseph Tayefeh
Secretario general de Plastalliance