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Envases de plástico en la restauración colectiva: cuando la Asamblea Nacional sacrifica a una parte de la industria del plástico en aras de las «noticias falsas» y la decrecimiento

• 5 de junio de 2026 • por Joseph TAYEFEH
Envases de plástico en la restauración colectiva: cuando la Asamblea Nacional sacrifica a una parte de la industria del plástico en aras de las «noticias falsas» y la decrecimiento
Noticias científicas falsas, condena absurda de la reutilización y violación del mercado interior: análisis de la votación sin fundamento de los diputados contra los envases de plástico, incluidos los reutilizables

 La Asamblea Nacional ofreció un triste espectáculo durante el debate del proyecto de ley destinado a prohibir la vajilla de plástico en la restauración colectiva. Lo que ocurrió en el hemiciclo no es una victoria de la ecología, sino el triunfo de una ideología de decrecimiento, impulsada por ONG militantes, con total desprecio por la racionalidad científica y el Derecho europeo.

Más allá de las grandilocuentes declaraciones y las autocomplacencias de los diputados, esta medida es, en esencia, inaplicable, ilegal a la luz del Derecho de la Unión y socialmente destructiva. Es hora de desmontar esta desinformación.

 

1. La exposición de motivos: un engaño estadístico

Para justificar la urgencia de legislar, la exposición de motivos de este texto se basa en afirmaciones que se asemejan más a eslóganes militantes que a un enfoque científico riguroso.

  • El mito de las «8 gigatoneladas de plástico frente a 4 gigatoneladas de masa animal»: La exposición de motivos compara el peso total del plástico en la Tierra con el peso total de la vida animal para provocar consternación. Se trata de una hipocresía intelectual. Esta comparación se basa en un engaño metodológico: se contrapone una reserva acumulada de plástico fabricado durante casi un siglo a una reserva dinámica e instantánea de fauna viva en un momento T. ¿Por qué comparar el plástico únicamente con la masa animal? Porque los animales representan solo una ínfima fracción (aproximadamente el 0,3 %) de la biomasa terrestre total, estimada en más de 1 100 gigatoneladas y compuesta mayoritariamente por vegetales. En comparación con el conjunto de los seres vivos, el plástico representa menos del 1 %. Elegir el mínimo común denominador para crear una proporción aterradora es puro marketing. Además, ¿cuál es el peso total del acero o del hormigón producidos en los últimos 50 años?
  • La noticia falsa de que «en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos»: esta frase, erigida en dogma, procede de un informe de la Fundación Ellen MacArthur publicado en 2016. Ya en febrero de 2016, la BBC desmontó este cálculo: el estudio congelaba artificialmente la población de peces basándose en un estudio de 2008 (que estimaba la biomasa en 899 millones de toneladas), al tiempo que proyectaba un crecimiento lineal e infinito de los vertidos de plástico hasta 2050. Sin embargo, el propio autor del estudio sobre los peces estimó posteriormente que el océano podría, en realidad, albergar hasta 10 400 millones de toneladas de criaturas, lo que hace imposible cualquier comparación. La conclusión de la BBC fue tajante: no se sabe en absoluto cuándo uno superará al otro, ya que se desconoce la cantidad de peces que hay en los océanos a día de hoy. Basar la ley francesa en proyecciones extrapoladas para generar expectación es algo singular por parte de la representación nacional.

 

2. La supuesta «solidez científica», desmentida por los hechos

Durante los debates, el diputado ecologista Nicolas Thierry afirmó que los fundamentos científicos de esta prohibición «nunca habían sido tan sólidos». Eso es totalmente falso. Los estudios que lo refutan se multiplican y, lamentablemente, no tienen el mismo impacto mediático que los artículos alarmistas.

La fábula que afirma que nuestro cerebro estaría compuesto en un 0,5 % por plástico se basa en un estudio preliminar plagado de sesgos, que ha sido desmontado por la comunidad científica independiente y calificado de «poco realista» por el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR). Durante el debate en la Asamblea Nacional, la diputada de LFI no dudó en afirmar con aplomo:«cada uno de nosotros tendría en el cerebro, de media, 7 gramos de microplásticos, una cantidad que se habrá incrementado en un 50 % entre 2016 y 2024». ¡Cuanto más grande es la mentira, más se traga!  

La revista Le Point ha revelado recientemente un importante sesgo científico: los guantes de laboratorio que utilizan los investigadores falsean los propios estudios sobre los microplásticos al liberar partículas, lo que da lugar a falsos positivos sistemáticos. Según Le Point, «Por el momento, la “contaminación interna” que se anunciaba en la sangre, la placenta y el cerebro se parece más a un fantasma espectroscópico que a un hecho demostrado. La ciencia se ha autocorregido, como suele ocurrir. Queda por saber cuánta angustia pública y cuántas políticas sanitarias se habrán basado, mientras tanto, en cifras extraídas de una caja de guantes».

3. El flagrante anacronismo en torno a los aditivos químicos y los disruptores endocrinos

La exposición de motivos intenta avivar el temor hacia los aditivos al afirmar que estos tendrían consecuencias negativas para la salud, «especialmente cuando actúan como disruptores endocrinos ». Esta afirmación responde a un anacronismo normativo engañoso que describe una situación que ya no existe en Europa.

  • El bisfenol A (BPA) ya está prohibido: dar a entender que los envases de plástico para alimentos que se comercializan hoy en día en Francia están llenos de BPA es falso. Francia lo prohibió en los envases para bebés ya en 2013, y posteriormente en todos los envases a partir de 2015. A nivel europeo, el Reglamento 2024/3190, de 19 de diciembre de 2024, ha marcado definitivamente el fin del BPA.
  • El marco europeo es extremadamente estricto: la fabricación de plástico en la Unión Europea está sujeta al Reglamento REACH (Reglamento n.º 1907/2006), reconocido como la normativa más estricta del mundo. Los ftalatos problemáticos, por ejemplo, están limitados a trazas (menos del 0,1 %) desde hace años.
  • La confusión sobre los PFAS: Los PFAS son un problema relacionado con determinados envases de papel y cartón que requieren un tratamiento impermeabilizante, y no con el plástico alimentario, que es hidrófobo por naturaleza.

En Francia, no se añaden intencionadamente ftalatos, BPA ni PFAS a los envases para alimentos. Los estudios que han detectado sustancias indeseables en productos plásticos se han centrado en artículos no fabricados según las normas europeas. Un plástico chino o estadounidense no es un plástico francés. Por supuesto, pueden producirse contaminaciones tras la comercialización, pero esto afecta a todos los envases, independientemente del material.

 

4. El entrismo militante y la hipocresía de la reutilización

Uno de los principales escándalos de este texto es el ataque descarado contra el plástico reutilizable y reciclable. Al rechazar la enmienda de sentido común del grupo Rassemblement National, defendida con garbo por la diputada Manon Bouquin, y que tenía por objeto aclarar la ambigüedad de los debates y limitar la prohibición únicamente al uso único, los diputados —desde LFI hasta LR— han enviado un mensaje aterrador: el discurso de las autoridades públicas que aboga por desarrollar la reutilización del plástico en Francia es una hipocresía.

Para comprender esta obstinación, basta con observar los vínculos difusos que existen entre ciertos grupos de presión a favor del decrecimiento y nuestras instituciones. El hecho de que una antigua responsable de incidencia política de Zero Waste France (acérrima oponente del plástico, incluso del reutilizable) ocupe hoy un puesto estratégico en el Grupo Ecologista de la Asamblea Nacional como secretaria general ilustra perfectamente esta dinámica. Esto demuestra algo muy claro: no luchan contra los residuos plásticos, luchan contra el plástico sin más.

Los debates han dejado al descubierto las verdaderas intenciones. Asociaciones como «No Plastic in My Sea» se han sumado a la campaña contra los envases reutilizables. Planteémonos, pues, una pregunta de sentido común: ¿desde cuándo los envases de plástico reutilizables, lavados y gestionados en un circuito cerrado en la restauración colectiva, acaban en el mar o en la naturaleza?

5. Una ley ineficaz, bloqueada por Europa

A pesar de esta votación teatral, todos estos esfuerzos legislativos no tienen, hasta la fecha, ningún efecto jurídico. Las disposiciones legislativas actuales carecen de un decreto de aplicación válido, lo que hace que la prohibición sea materialmente inaplicable. Por lo tanto, las administraciones locales siguen pudiendo elegir libremente el material que deseen.

Aunque este texto superara el escollo del Senado, el Gobierno ha confirmado que se notificaría a la Comisión Europea en fase de proyecto. Esta notificación activaría automáticamente un período de bloqueo, el famoso «statu quo» previsto en la Directiva 2015/1535.

Será fascinante ver si las instituciones europeas aprueban un texto que viola tan abiertamente el mercado interior armonizado. ¿Prohibir los vasos reutilizables? ¡Ya lo veremos! Ningún país del mundo ha prohibido los envases de plástico en los comedores. La legislación europea solo prohíbe los cubiertos o platos de plástico de un solo uso y algunos envases de poliestireno. La prohibición francesa, que afecta a todo tipo de plástico (para caliente, para frío, de un solo uso, reutilizable, incluidos vasos y jarras), es totalmente desproporcionada, discriminatoria e infundada.

 

6. Plastalliance: un escudo para el sector

Durante los debates, el diputado ecologista Nicolas Thierry nos hizo el honor de calificar a Plastalliance como «el principal grupo de presión del sector del plástico en Francia ». 

En nuestro sector hay dos corrientes. Por un lado, están las organizaciones que lanzan grandes discursos, pero que se acobardan, callan o incluso apoyan «la transición» cuando se ataca a la industria del envase de plástico (más del 40 % del sector). Son aquellos para quienes trabajar con el Gobierno es un objetivo, mientras que para nosotros no es más que un medio. Son aquellos que se jactan explícitamente de no cuestionar la ley AGEC y su funesto objetivo de acabar con los envases de plástico de un solo uso en 2040. Por nuestra parte, haremos todo lo posible para que esos objetivos no pasen de ser una fantasía militante.

Hay quienes deciden limitarse a observar o comentar, y hay quienes pasan a la acción, incluso ante los tribunales, únicos baluartes contra la arbitrariedad de una política destructora de la soberanía. Durante las audiencias dirigidas por la ponente Graziella Melchior, Plastalliance fue la única organización que se opuso firmemente a este proyecto de ley, según el propio informe de la diputada.

A todos los industriales, mi mensaje es claro: este proyecto de ley no es más que el reflejo de una batalla que lleva ya siete años. El problema de los ecologistas no es el uso único, sino el plástico. No se dejen engañar por la «técnica del salami», que consiste en ir recortando a la industria poco a poco. ¿Se dedican a los compuestos? Vendrán a por ustedes. ¿Utilizan PVC? No se olvidarán de ustedes. Nadie está a salvo. Y ese día, necesitarán una organización que no sea un mero lacayo de los poderes públicos.

A los responsables políticos les lanzo esta advertencia: los empresarios, los empleados y los trabajadores del sector del plástico, a quienes esta ley punitiva amenaza con empujar al desempleo o a la quiebra, no olvidarán esta destrucción industrial. La responsabilidad política de esta desindustrialización, aprobada casi por unanimidad, tendrá un gran peso en las urnas y no dejaremos de recordarlo. 

Por su parte, Plastalliance seguirá defendiendo sin descanso nuestras fábricas, nuestra soberanía y la primacía del Derecho europeo frente a la irracionalidad militante.