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Europa, escudo de nuestra economía: la UE toma la decisión correcta para la logística europea

• 26 de febrero de 2026 • por Joseph TAYEFEH
Europa, escudo de nuestra economía: la UE toma la decisión correcta para la logística europea
Es un soplo de aire fresco para nuestra industria y una victoria rotunda de la realidad económica sobre la ideología punitiva.

El 25 de febrero de 2026, la Comisión Europea adoptó oficialmente una decisión delegada, firmada por la propia presidenta de la Comisión, que establece una exención histórica. Los operadores económicos que utilizan films de embalaje para palés y flejes de sujeción quedan ahora exentos del insostenible requisito de reutilización del 100 % impuesto por el Reglamento (UE) 2025/40.

Querer erradicar el plástico de un solo uso sin tener en cuenta las realidades industriales nos lleva directamente al fracaso. Hoy en día, los hechos nos dan la razón.

El muro de la realidad económica

El reglamento preveía inicialmente que, a partir de 2030, los operadores económicos que utilizan estos formatos de embalaje de transporte debían perseguir un objetivo de reutilización del 100 % para los transportes dentro de la misma empresa o de empresas vinculadas o asociadas en la Unión, así como para los transportes entre empresas dentro de un mismo Estado miembro.

¡Una aberración técnica y financiera para la seguridad de los palés!

Ante la evidencia, la Comisión tuvo que recurrir a la facultad de excepción prevista en el artículo 29, apartado 18, alegando las «restricciones económicas especiales» de nuestro sector. Y con razón, pues las cifras hablan por sí solas y acaban con las dulces ilusiones del decrecimiento:

  • 600 000 empresas de logística de la UE se habrían visto gravemente afectadas por los artículos 29(2) y (3) de este reglamento.
  • 610 millones de euros: esta es la astronómica estimación de los costes iniciales que habrían tenido que soportar solo estas empresas logísticas. Y esta cifra ni siquiera tiene en cuenta al sector manufacturero, lo que habría disparado la factura global.
  • Costes adicionales injustificables: Estos gastos se habrían destinado a mantener líneas de envasado duplicadas, adquirir nuevas máquinas automatizadas a precios desorbitados, sustituir el material informático y formar al personal.

La confesión del fracaso de la «tecnología mágica»

Aún más revelador es que el texto europeo admite veladamente que la precipitación legislativa estaba desconectada de la realidad sobre el terreno. La Comisión reconoce por escrito que el paso a películas y cintas 100 % reutilizables requeriría inversiones en soluciones automatizadas que «aún no están lo suficientemente desarrolladas». Peor aún, admite que esta transición forzada podría haber «perturbado las cadenas de suministro». Según la Comisión, «un cambio de este tipo podría perturbar las cadenas de suministro y generar costes para los operadores económicos, principalmente para aquellos que utilizan embalajes de transporte».

La Comisión Europea no es solo la guardiana de los Tratados. Ha demostrado que también puede ser la guardiana de la competitividad y de nuestra soberanía industrial europea cuando se escucha a las fuerzas vivas de la economía.

Querer imponer una solución tecnológica que no existe a escala industrial, con el riesgo de paralizar la economía europea: este es el resumen perfecto del ataque institucional al plástico contra el que luchamos a diario en Plastalliance.

El plástico sigue siendo imprescindible

La protección y estabilización de los productos en los palés no admite improvisaciones. El film estirable y las correas de plástico cumplen una función de seguridad y eficacia que ninguna alternativa actual puede igualar a gran escala sin disparar los costes.

Esta decisión, que entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, es una señal clara. Demuestra que cuando la industria se une y demuestra lo absurdo que resulta económicamente aplicar ciertas medidas, la maquinaria tecnocrática puede dar marcha atrás.

Alegrémonos por esta batalla ganada, pero mantengámonos alerta. ¡La lucha por rehabilitar el plástico y la razón industrial continúa!

El 8 de abril de 2026, el Consejo de Estado dictó una sentencia histórica al dar la razón a Plastalliance: el máximo órgano de la jurisdicción administrativa anuló el decreto gubernamental que pretendía prohibir los envases de plástico en nuestros comedores escolares, suprimiendo pura y simplemente su definición legal.

Más allá de la jerga jurídica (la anulación del artículo D. 541-338 del Código de Medio Ambiente), el mensaje que envían los jueces es claro y contundente. El Gobierno ha cometido un error, por exceso de celo y por dogmatismo. Además, el Estado ha sido condenado a pagar 3 000 euros a nuestro sindicato.

Por eso esta decisión es fundamental.

 

Exclusiva para el Estado francés: ¡lo reutilizable no es lo mismo que lo de un solo uso!

Para justificar esta caza de brujas contra los envases de plástico, el Gobierno se ha escudado durante mucho tiempo en la Unión Europea. ¿El argumento? «La culpa es de Bruselas». El Consejo de Estado acaba de desmontar esa excusa.

La justicia recuerda una obviedad que Plastalliance lleva años repitiendo: la directiva europea de 2019 solo se refiere expresamente a la reducción de los plásticos de un solo uso (y, aun así, a determinados artículos como pajitas, agitadores, etc.). Al intentar prohibir, de forma indirecta, los envases de plástico reutilizables y duraderos, Francia ha llevado a cabo una transposición excesiva, descontrolada e ilegal. El plástico reutilizable es un pilar de la economía circular y tiene todo el sentido de estar presente en nuestros comedores.

Al intentar imponer esta prohibición por la fuerza, el Gobierno ha creado una «norma técnica» que afecta al comercio y al mercado interior, sin siquiera molestarse en notificarla previamente a la Comisión Europea. ¿Acaso temía su reacción y por eso la ignoró? Se trata de un grave vicio de procedimiento que le ha valido hoy esta anulación.

La ruina de los alcaldes y la espalda destrozada de los trabajadores de comedor

Más allá de la ley, es la realidad sobre el terreno la que prevalece. Prevista para entrar en vigor en 2028 en los municipios de menos de 2 000 habitantes, esta prohibición era una bomba de relojería financiera y social.

¿Sustituir el plástico? Muy bien, pero ¿por qué y a qué precio? El vidrio, el acero, el aluminio o la cerámica proceden de industrias que consumen muchísima energía y dependen en gran medida del gas fósil. Sus costes se están disparando. Imponer estos materiales a las pequeñas comunidades era condenarlas a unos gastos astronómicos que ya no pueden soportar. Por no hablar de los costes de transporte y combustible para las operaciones de lavado cuando este no se realiza internamente, costes que aumentan cuanto mayor es el peso transportado. No es una teoría, es física.

¿Y qué hay de las personas? ¡Pregúntenselo a los trabajadores municipales! Sustituir las bandejas de plástico por otras de acero inoxidable o de cristal supone multiplicar el peso de las cargas que se transportan con los brazos extendidos cada día. Es convertir la hora de la comida en un infierno de ruido insoportable tanto para el personal como para nuestros hijos.

La prueba del hospital: el plástico es seguro

Prueba irrefutable de lo absurdo de esta campaña contra el plástico: el Consejo de Estado no ha modificado las exenciones que el decreto preveía para los servicios de pediatría, obstetricia y neonatología.

Recordemos los productos plásticos incluidos en esta lista:

«1. Los envases que forman parte de un producto sanitario, tal y como se define en el artículo L. 5211-1 del Código de Salud Pública;

«2. Los envases utilizados para garantizar un nivel suficiente de seguridad e higiene a las personas que necesitan una alimentación estéril;

«3. Los envases de productos transformados preenvasados, tal y como se definen en el artículo 2 del Reglamento (CE) n.º 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios, y en el artículo 2 del Reglamento (UE) n.º 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria al consumidor, siempre que no estén destinados a ser recalentados;

«4. Los envases de alimentos y sustitutos definidos en el Reglamento (UE) n.º 609/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de junio de 2013, sobre los alimentos destinados a lactantes y niños de corta edad, los alimentos destinados a fines médicos especiales y los sustitutos de la ración diaria total para el control del peso, siempre que no estén destinados a ser recalentados;

«5. Las tetinas y las anillas de sujeción de los biberones;

«6. Los films utilizados como tapas, tapas y otros medios de cierre, así como las juntas, siempre que no estén destinados a ser calentados;

«7. Los cubiertos, siempre que el elemento de plástico que incorporan haya sido diseñado con el fin de evitar cualquier riesgo de lesión para los niños pequeños;

«8. Los envases en los que el elemento plástico, diseñado con fines ergonómicos o como barrera térmica o acústica, no entre en contacto con los alimentos.»

¿Por qué? Porque el plástico sigue siendo el material más seguro, más higiénico y más adecuado para entornos críticos. Si es indispensable y seguro para nuestros bebés en el hospital, ¿por qué de repente se volvería tóxico para los niños de 6 años en la escuela? Recordemos que los envases de plástico siempre han estado permitidos en las cárceles, los servicios de atención sanitaria general, los festivales o los restaurantes de comida rápida. La ciencia y la lógica han acabado imponiéndose a la ideología.

 

Los únicos que no han apartado la mirada

En esta lucha, hay que destacar una verdad incómoda: Plastalliance ha sido la única organización del sector que ha salido al paso para defenderlo. Mientras otros prefirieron tirar la toalla, doblegarse o, sencillamente, mirar hacia otro lado, considerando la batalla perdida de antemano frente a la apisonadora mediática y política, nosotros nos negamos a abandonar a nuestros industriales y a las colectividades. Hemos optado por la combatividad, el rigor jurídico y la verdad científica. Este resultado demuestra que nunca hay que rendirse ante el fatalismo.

¿Y ahora qué? Estamos atentos a todo lo que pase

Con la supresión de las especificaciones sobre los recipientes, toda la prohibición se viene abajo. Las administraciones locales, tanto grandes como pequeñas, recuperan hoy la total libertad para elegir el material que consideren más adecuado, más ergonómico y más económico para sus comedores.

Si el Gobierno insiste en su postura y redacta un nuevo decreto, ya está advertido: esta vez tendrá que someterse al riguroso control de la Comisión Europea. Y Plastalliance estará ahí.  

El Consejo de Estado ni siquiera tuvo que examinar nuestros demás argumentos (en particular, la infracción del nuevo Reglamento europeo PPWR sobre envases) para anular el texto. Por lo tanto, conservamos intactas nuestras armas.

Plastalliance seguirá defendiendo sin descanso la realidad industrial, el empleo en Francia y en Europa, y la libertad de nuestros territorios frente a los excesos del ecologismo punitivo.